La Diosa de Piedra


En una ciudad de los dioses, en un pequeño santuario resguardada,
Desde esculpidos miembros la Divinidad me observaba,—
Presencia viva inmortal y divina,
Forma que albergaba el infinito todo.

La gran Madre del Mundo y su poderosa voluntad
Habitaba el abismal sueño de la tierra,
Silente, omnipotente, inescrutable,
Muda en las profundidades, en el desierto y en el cielo.

Ahora velada por la mente permanece sin pronunciar palabra,
Silente, omnipotente, omnisciente,
Oculta hasta que nuestra alma haya visto, haya oído
El secreto de su extraña encarnación,

Una y la misma en el adorador y en la forma inmóvil,
Belleza y misterio a la que pueden revestir carne o piedra.


The Stone Goddess

In a town of gods, housed in a little shrine,
From sculptured limbs the Godhead looked at me,—
A living Presence deathless and divine,
A Form that harboured all infinity.

The great World-Mother and her mighty will
Inhabited the earth’s abysmal sleep,
Voiceless, omnipotent, inscrutable,
Mute in the desert and the sky and deep.

Now veiled with mind she dwells and speaks no word,
Voiceless, inscrutable, omniscient,
Hiding until our soul has seen, has heard
The secret of her strange embodiment,

One in the worshipper and the immobile shape,
A beauty and mystery flesh or stone can drape.

13-09-1939

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